Pacientemente
I
Dices que no te conozco, pero si quisieras
intentarlo te demostraré lo contrario.
He observado por más de un año a través de la
ventana y descubrí que te molesta llegar tarde, te gustan los chocolates y el
gris es tu preferido, aunque otros colores también te quedan; traje, camisa,
corbata y zapatos, siempre impecables, siempre perfecto, lavas los fines de
semana pues vivir solo no te hace menos pulcro, limpias y tomas el café muy
caliente pues si se enfría ya no te apetece y terminas tirándolo, caminas
deprisa aunque vayas con tiempo; y me pregunto cada día, ¿para todo serás así?
Te gusta leer, lees un libro o más por mes, haces
ejercicio te he visto salir a correr por las tardes, llegas, cenas, revisas los
pendientes en la computadora, te bañas y duermes; la rutina es inamovible, a
menos que enfermes o tengas un imprevisto, aun así, regresas de inmediato a
ella cual novia celosa y pones en orden tus pendientes.
Si tienes algún romance procuras que sea breve pues
no te gusta involucrarte en una relación por mucho tiempo, y es aquí cuando
divago preguntándome el motivo:
Será que te lastimó algún romance mal
correspondido, una novia muerta, te sientes joven para dar el siguiente paso o
quizá sea lo contrario, te quitan el tiempo las relaciones largas, respeto a un
amor lejano… ¡lo siento!, eres muy interesante.
¿Cómo sé que no te gusta involucrarte? he contado
cinco novias en este tiempo, con la quinta duraste más de lo estimado y esa me
provocaba matarla, pues pensé que con ella ibas enserio, pero finalmente se retiró; mi
alma descansó al verla marcharse muy molesta, ¡susto que me lleve!, casi llamo
a la policía al escuchar los gritos desde mi habitación, pensé que te lanzaba
por la ventana cuando todo quedo en un silencio total, contuve la respiración
hasta que la vi salir y atravesando la calle subió a su auto rápidamente y se
marchó, al buscarte vi que la observabas por la ventana y volví a respirar.
Cuando sales a caminar por las tardes hemos
coincidido en la playa; discretamente miro sobre mi libro mientras observas
atento el horizonte, tu mirada va entristeciéndose conforme avanza la marea y
el vaivén de las olas te hace ausente evitando que lo que te rodea llame tu
atención, lo mismo pasa cuando miras las estrellas, ¡sí! también comparto esa
pasión por mirar el firmamento, te pierdes en la inmensidad de la bóveda
celeste, mientras me pregunto; ¿que provoca esa mirada? será por un viejo
romance, tus padres, un familiar o amigo, algún fantasma que atormenta tu
rutina y no permite que seas feliz, ¡mi vida por descubrir tus pensamientos
cada vez que te veo así!
¿Ahora dime, te convencí? ¿Quieres más?, ¿cómo lo
sé?, ya lo dije, te observo…, ¿Por qué? porque llamaste mi atención desde la
primera vez que te vi; ese día estaba tan aburrida, se me había prohibido
salir, mi salud nunca ha sido la mejor y no era muy buena en ese momento, me
recluyeron en una habitación donde se acercaban solamente para dejar la bandeja
de comida, descuida, no es contagioso, pero a ninguno de mis parientes les
gusta platicar a menos que quieran algo, para lo demás soy una carga.
Pasé una semana sólo mirando el techo, conté los
mosaicos del piso, los pasos de ventana a puerta, buró a closet y luego los
combinaba, medí meticulosamente los centímetros entre ambos lados de la cama y
moví todos los muebles hasta hacerlos simétricos casi por error milimétrico;
¡no soy psicótica!, ¿qué hubieras hecho si estuvieras en mi lugar? encerrado
por meses…
Un día al levantarme y contar los pasos al baño, y
calcular la presión del agua que corría por la regadera ayudada por el tiempo,
que tardaba en bañarme en promedio a la semana, escuché un ruido; al salir
pensando si mis cálculos eran correctos y te descubrí; ¡Bingo, al fin encontré
a mi Viernes!, si, Viernes mi soledad era tan grande que me sentía Crusoe en su
isla solitaria.
Hasta ese momento sólo a través de esa pequeña
ventana podía entrar un débil rayo de luz, sabía que no debía abrirla pues
podía matarme, pero no me importó; bueno si me importa y tomé mis precauciones
selle cualquier filtración de polvo y cada día he esperado con paciencia
imaginando tu vida y mi vida si pudieras conocerme; cuando sol, viento y lluvia
tocaban mi piel y lo disfrutaba.
Sabes me gustaba sentirme viva, oler la tierra
mojada después de un aguacero, sentir la brisa del viento que mece los árboles
en otoño, la frescura del viento en la playa esos días de verano calurosos y
hasta el frio invierno disfrutaba; pero también quería vivir y sabía lo que significaba
salir de esa habitación en esos momentos.
Estaba sola y sin saberlo te hiciste mi compañero,
hablamos juntos, tomamos el té, esperaba que te sentaras a la mesa para comer y
comía al mismo tiempo no importando que mi comida ya estuviera fría, te esperaba
tras la ventana y entablábamos largas charlas de trabajo, tomando el té y hasta
te daba ideas para nuevos proyectos.
Seguramente pensarás que estoy loca; descuida sin
que me hayas notado desapareceré de tu vida, mañana me iré, mi enfermedad se
agravó y mis parientes dicen que ahí voy a estar mejor, te diré un secreto: la
razón es que no quieren más la carga que represento y así descansarán de mí,
¡no me importa! yo también descansaré de ellos…
Gracias por mantenerme cuerda; memoricé tus pasos y
aunque esté lejos seguiré con la rutina, una diminuta ventana me ayudó a
conocerte como nadie.
Quizá algún día reciba tu visita, eso en el caso
que llegaras a leer esta carta; me escape y la deslicé esta mañana bajo tu
puerta, al hacerlo me arrepentí he intente sacarla, pero mis dedos se atoraron
escuché al perro, saqué la mano antes que la atrapara, tal vez la destrozó...
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