lunes, 6 de abril de 2020

1


Pacientemente



I
Dices que no te conozco, pero si quisieras intentarlo te demostraré lo contrario.
He observado por más de un año a través de la ventana y descubrí que te molesta llegar tarde, te gustan los chocolates y el gris es tu preferido, aunque otros colores también te quedan; traje, camisa, corbata y zapatos, siempre impecables, siempre perfecto, lavas los fines de semana pues vivir solo no te hace menos pulcro, limpias y tomas el café muy caliente pues si se enfría ya no te apetece y terminas tirándolo, caminas deprisa aunque vayas con tiempo; y me pregunto cada día, ¿para todo serás así?

Te gusta leer, lees un libro o más por mes, haces ejercicio te he visto salir a correr por las tardes, llegas, cenas, revisas los pendientes en la computadora, te bañas y duermes; la rutina es inamovible, a menos que enfermes o tengas un imprevisto, aun así, regresas de inmediato a ella cual novia celosa y pones en orden tus pendientes.

Si tienes algún romance procuras que sea breve pues no te gusta involucrarte en una relación por mucho tiempo, y es aquí cuando divago preguntándome el motivo:

Será que te lastimó algún romance mal correspondido, una novia muerta, te sientes joven para dar el siguiente paso o quizá sea lo contrario, te quitan el tiempo las relaciones largas, respeto a un amor lejano… ¡lo siento!, eres muy interesante.
¿Cómo sé que no te gusta involucrarte? he contado cinco novias en este tiempo, con la quinta duraste más de lo estimado y esa me provocaba matarla, pues pensé que con ella  ibas enserio, pero finalmente se retiró; mi alma descansó al verla marcharse muy molesta, ¡susto que me lleve!, casi llamo a la policía al escuchar los gritos desde mi habitación, pensé que te lanzaba por la ventana cuando todo quedo en un silencio total, contuve la respiración hasta que la vi salir y atravesando la calle subió a su auto rápidamente y se marchó, al buscarte vi que la observabas por la ventana y volví a respirar.

Cuando sales a caminar por las tardes hemos coincidido en la playa; discretamente miro sobre mi libro mientras observas atento el horizonte, tu mirada va entristeciéndose conforme avanza la marea y el vaivén de las olas te hace ausente evitando que lo que te rodea llame tu atención, lo mismo pasa cuando miras las estrellas, ¡sí! también comparto esa pasión por mirar el firmamento, te pierdes en la inmensidad de la bóveda celeste, mientras me pregunto; ¿que provoca esa mirada? será por un viejo romance, tus padres, un familiar o amigo, algún fantasma que atormenta tu rutina y no permite que seas feliz, ¡mi vida por descubrir tus pensamientos cada vez que te veo así!

¿Ahora dime, te convencí? ¿Quieres más?, ¿cómo lo sé?, ya lo dije, te observo…, ¿Por qué? porque llamaste mi atención desde la primera vez que te vi; ese día estaba tan aburrida, se me había prohibido salir, mi salud nunca ha sido la mejor y no era muy buena en ese momento, me recluyeron en una habitación donde se acercaban solamente para dejar la bandeja de comida, descuida, no es contagioso, pero a ninguno de mis parientes les gusta platicar a menos que quieran algo, para lo demás soy una carga.
Pasé una semana sólo mirando el techo, conté los mosaicos del piso, los pasos de ventana a puerta, buró a closet y luego los combinaba, medí meticulosamente los centímetros entre ambos lados de la cama y moví todos los muebles hasta hacerlos simétricos casi por error milimétrico; ¡no soy psicótica!, ¿qué hubieras hecho si estuvieras en mi lugar? encerrado por meses…

Un día al levantarme y contar los pasos al baño, y calcular la presión del agua que corría por la regadera ayudada por el tiempo, que tardaba en bañarme en promedio a la semana, escuché un ruido; al salir pensando si mis cálculos eran correctos y te descubrí; ¡Bingo, al fin encontré a mi Viernes!, si, Viernes mi soledad era tan grande que me sentía Crusoe en su isla solitaria.

Hasta ese momento sólo a través de esa pequeña ventana podía entrar un débil rayo de luz, sabía que no debía abrirla pues podía matarme, pero no me importó; bueno si me importa y tomé mis precauciones selle cualquier filtración de polvo y cada día he esperado con paciencia imaginando tu vida y mi vida si pudieras conocerme; cuando sol, viento y lluvia tocaban mi piel y lo disfrutaba.

Sabes me gustaba sentirme viva, oler la tierra mojada después de un aguacero, sentir la brisa del viento que mece los árboles en otoño, la frescura del viento en la playa esos días de verano calurosos y hasta el frio invierno disfrutaba; pero también quería vivir y sabía lo que significaba salir de esa habitación en esos momentos.
Estaba sola y sin saberlo te hiciste mi compañero, hablamos juntos, tomamos el té, esperaba que te sentaras a la mesa para comer y comía al mismo tiempo no importando que mi comida ya estuviera fría, te esperaba tras la ventana y entablábamos largas charlas de trabajo, tomando el té y hasta te daba ideas para nuevos proyectos.

Seguramente pensarás que estoy loca; descuida sin que me hayas notado desapareceré de tu vida, mañana me iré, mi enfermedad se agravó y mis parientes dicen que ahí voy a estar mejor, te diré un secreto: la razón es que no quieren más la carga que represento y así descansarán de mí, ¡no me importa! yo también descansaré de ellos…

Gracias por mantenerme cuerda; memoricé tus pasos y aunque esté lejos seguiré con la rutina, una diminuta ventana me ayudó a conocerte como nadie.

Quizá algún día reciba tu visita, eso en el caso que llegaras a leer esta carta; me escape y la deslicé esta mañana bajo tu puerta, al hacerlo me arrepentí he intente sacarla, pero mis dedos se atoraron escuché al perro, saqué la mano antes que la atrapara, tal vez la destrozó...



1

Pacientemente I Dices que no te conozco, pero si quisieras intentarlo te demostraré lo contrario. He observado por más de un a...